Cuentan que este era el privilegio de la nobleza: disfrutar de la sustancia del guiso sin distracciones.
Olvidad el caldo y los garbanzos. Aquí seleccionamos solo las piezas más nobles —morcillo de vaca, pollo de corral y panceta curada— cocinadas a fuego muy lento hasta lograr una textura melosa que se deshace en la boca. Potencia y tradición.